La casa

Descubre la rica historia del edificio sede de la Fundación Cristino de Vera-Espacio Cultural CajaCanarias, un monumento histórico en San Cristóbal de La Laguna que remonta al siglo XVIII.

Nuestro museo, diseñado por el renombrado arquitecto Juan Pablo Rodríguez Frade, alberga una impresionante coleccion permanente y una variedad de exposiciones y eventos culturales temporales.

Visítanos para sumergirte en la cultura y la historia, y explorar el singular mundo del artista Cristino de Vera.

Historia de la casa

El edificio, sede de la Fundación Cristino de Vera-Espacio Cultural CajaCanarias, se ubica en el número 18 de la calle San Agustín en San Cristóbal de La Laguna, donde se encontraba una vivienda anterior, adquirida hacia 1746 por el licenciado Antonio Vizcaíno de Quesada, abogado de los Reales Consejos, promotor fiscal de S.M. de las rentas generales, comisionado del Sr. D. Pedro de Villegas del Consejo de S.M., regente visitador de la Real Audiencia de estas islas, subdelegado del Supremo Tribunal del Protomedicato del Reino, teniente de corregidor, corregidor de manera interina, en 1743, alcalde mayor de Tenerife, personero general del Cabildo de Tenerife, en 1769, y auditor de la Guerra, en 1770.

En 1746 el sargento mayor Francisco Montañés Machado edificó la Casa Montañés, lindante con el inmueble de dos plantas del que era propietario Vizcaíno de Quesada. La Casa Montañés, situada al sur, es la actual Sede del Consejo Consultivo de Canarias.

Hacia el norte del edificio sede de la Fundación se encuentra un inmueble anexo al Palacio Lercaro, que alberga instalaciones del Museo de Historia de Tenerife.

San Cristóbal de La Laguna

La ciudad de San Cristóbal de La Laguna fue fundada en 1497. Su trazado urbano se origina en el año 1500, convirtiéndose en la primera capital de la isla de Tenerife. Ciudad sede de la primera y única Universidad de Canarias, a partir del año 1744 y durante muchas décadas.

En la actualidad es Ciudad Patrimonio de la Humanidad, título aprobado por el Comité del Patrimonio Mundial de la U.N.E.S.C.O., en reunión celebrada en Marrakech, en 1999. San Cristóbal de La Laguna tiene un valor universal y excepcional por la concepción de su plano.


Este conjunto histórico es el arquetipo de la ciudad-territorio. Es el primer ejemplo de ciudad no fortificada, concebido y construido según un plano inspirado en la navegación, la ciencia de la época. Su espacio está organizado según un nuevo orden social pacífico inspirado por la doctrina religiosa del milenio que suscita el año 1500.

La calle San Agustín

La calle San Agustín ya figuraba delimitada en el año 1500 por el Adelantado Fernández de Lugo. Desde los primeros años del siglo XVI, se la conocía como la calle que va al Santi Espíritus o al Espíritu Santo, en alusión al convento de los agustinos, cuya primera referencia consta del año 1504. En la segunda década del siglo XVI aparece el otro nombre con el que es más conocida la calle, Real. En la tercera década del siglo XVI surge un tercer nombre, calle de los Mercaderes.

La calle San Agustín es la que alberga mayor patrimonio monumental de la ciudad, pues a los ya citados edificios del Palacio Lercaro, sede del Museo de Historia de Tenerife, la Casa Montañés, sede del Consejo Consultivo de Canarias, debemos añadir otros de gran nivel arquitectónico. En esta calle se encuentran también el Palacio Salazar, sede del Palacio Episcopal de la Diócesis Nivariense, el edificio de la antigua Universidad de San Fernando, primera de Canarias, y actual sede de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, el Hospital de Dolores, sede de la Biblioteca Municipal, el Convento de San Agustín, en ruinas desde los años 60 del siglo XX, y otra parte sede oficial del Instituto Canarias Cabrera Pinto, primer instituto de enseñanza secundaria de las Islas.

La calle San Agustín recorre el trazado urbano de La Laguna, desde la parte baja de la ciudad, partiendo de la calle Nava y Grimón, la popular calle o camino del Agua, hasta la parte alta de la ciudad, arribando a la Plaza de la Junta Suprema.

Casa Saavedra y Martínez-Barona

La calle San Agustín recorre el trazado urbano de La Laguna, desde la parte baja de la ciudad, partiendo de la calle Nava y Grimón, la popular calle o camino del Agua, hasta la parte alta de la ciudad, arribando a la Plaza de la Junta Suprema.

Según descripción del último cuarto del siglo XIX, la casa tenía una superficie de 453,56 metros cuadrados. Trinidad Saavedra falleció en La Laguna en febrero de 1918, dejando como herederos a sus sobrinos Esteban y Vicente Saavedra Fernández. Vicente Saavedra falleció en Santa Cruz de Tenerife en abril de 1936, pasando el usufructo de la herencia de Trinidad a la viuda de Vicente, Matilde Togores Balzola, y la nuda propiedad a sus hijos Vicente y Esteban Saavedra Togores. Vicente falleció en Málaga durante la Guerra Civil española. De estado soltero, su madre, Matilde, fue declarada como heredera, y falleció en Santa Cruz de Tenerife en 1966, quedando como heredero su otro hijo, Esteban Saavedra.

Descripción actual de la casa

El edificio es un inmueble de planta en forma de F invertida, con fachada principal de dos cuerpos, que da a la calle San Agustín, y patio interior de tres lados. La estructura actual corresponde al siglo XVIII.

Destacan las ventanas de la planta superior, dejando ver que en su realización se barajó el ideario ilustrado, por lo que se detecta la influencia del clasicismo y la casi plena superación del barroco. Las ventanas de guillotina cuentan con unos marcos de madera en los que destacan cornisas adinteladas con retranqueo, antepechos con moldura cóncavo-convexa y marcos laterales imitando pilastras, cuyo interior está levemente cajeado. Por el interior aparecen los típicos tapaluces de doble batiente, con postigos.

En el interior de la casa se produjeron reformas, en el siglo XIX. La escalera, de ida y vuelta, es propia de la segunda mitad del siglo XIX. El antepecho es de rejería, con pasamanos de madera. La escalera es de madera de barbusano. Para la composición de los tablados de las estancias se usó madera de tea y también de pinsapo.


Las ventanas de guillotina de la planta inferior sustituyen a sendos ventanillos, correspondiendo a una reforma del año 1938.

Las ventanas de guillotina de la planta inferior sustituyen a sendos ventanillos, correspondiendo a una reforma del año 1938.

Una de las habitaciones de la planta baja, en torno al patio, por el lado oeste, fue convertida en baño en los años cincuenta del siglo XX.

En 1973 se realizó una importante modificación de la fachada. A su vez, los cojinetes que se encuentran en la parte inferior de las ventanas se construyeron de mortero de cemento, sustituidos en 1978 por los que tiene en la actualidad de madera de tea.

El alero es de cantería, con molduras cuarto circulares cóncavas (caveto).

El patio principal, de tres lados, posee una galería cerrada en la planta alta, dotada de ventanas de guillotina y antepechos de fábrica.

El edificio cuenta con 884,71 m²construidos sobre un solar de 498 metros cuadrados. De ellos, 318,80 m² –incluidas zonas abiertas cubiertas– corresponden a la planta baja, 333,62 m² a la planta alta, y 85,57 m² a la planta bajo la cubierta o granero, sumando entre los tres un total de superficie construida de 737,99 m².

El conjunto dispone además de 146,72 m² de patios y jardines, para completar los reseñados 884,71 m². En la nueva planta sótano se ha habilitado una superficie construida bajo rasante de 85,78 m².

El proyecto de museo

El proyecto del museo corrió a cargo del arquitecto Juan Pablo Rodríguez Frade, coautor de la rehabilitación con los arquitectos Vicente y Fernando Saavedra Martínez. Las Memorias del Proyecto de Ejecución datan de mayo de 2006. El edificio se acabó de rehabilitar en mayo de 2008.

En la planta baja se dispuso de una “zona de acogida con punto de información, atención al público y venta de entradas y publicaciones y sala de exposiciones temporales”.

En el patio principal, “Salón de actos para 50 personas (…) espacio polivalente y flexible para presentaciones literarias y debates (…) con la instalación de sistemas de proyección audiovisuales”, bajo “cubierta translúcida o transparente”. Este espacio se denomina Espacio Cultural CajaCanarias cuya finalidad es la realización de actividades culturales de carácter temporal.

Al fondo, zona de gestión administrativa: Área de Dirección, Administración y Secretaría, Área de Colecciones, Área de Exposiciones, Área de Difusión e Información.

En la planta primera, exposición de la colección permanente, incluyendo un espacio personal del artista, “mediante un itinerario prefijado”. (Proyecto de Ejecución, Memorias, pp. 17, 18 y 19).

Un pequeño espacio muestra el “singular mundo de Cristino de Vera, mediante una puesta en escena a modo de instalación, donde se proyecta un audiovisual y se presentarán objetos especialmente ligados al artista.

En la planta bajo cubierta se ubica la Biblioteca con fondos documentales propiedad del artista y centro dedicado a la investigación. El espacio cuenta con Área de Documentación e Investigación, Gabinete Didáctico y Biblioteca, Sala de Investigadores.